En 1658, un grupo de malleneros fundó la Cofradía de Na Sa del Puy de Francia. Posiblemente surgiera como consecuencia de la desaparición, en la misma época, de las Cofradías de Na Sa de Torrellas y de Santa María (Cofradía con cierto aire de nobleza). Por aquel entonces los estatutos fundacionales limitaban a quince el número de miembros o “fundadores”, haciendo referencia a los quince misterios de la Virgen María, más un “protector” o sacerdote. En caso de fallecimiento o expulsión de algún cofrade, el siguiente que quería ingresar era admitido o rechazado por el sistema de fabeación: si obtenía mayoría de habas blancas por parte de los ya cofrades era admitido, y no lo era si el número de habas negras era mayor. Antiguamente, cuando una persona era admitida como cofrade, quedaba en la obligación de pagar una libra de cera y un cahíz de trigo (pagado en dos años) así como de cumplir con Na Sa cuando fuere menester, es decir, acompañar al prior el día de la fiesta, asumir el cargo que le correspondiera, ir a los entierros de los hermanos cofrades fallecidos y asistir al Capitulo entre otros. Cada cofrade tenía derecho a tres misas tras haber fallecido. Entre las familias ilustres de Mallén cuyos miembros fueron cofrades cabe destacar las de los Lamata, los Zapata, los Lardieses y los Petintos. Las primeras mujeres cofrades aparecen en 1935, Josefa Heredia y Concha Lardiés, primera mujer ermitaña del Puy. Ya antes se habían admitido otras cofradesas en calidad de muertas. Los ermitaños quedaban exentos de pagar la libra de cera y el cahíz de trigo, mas no del escote anual. La fiesta comenzó a celebrarse el día de Santa Ana , el 26 de Julio, aunque más tarde pasó a ser el día del Nacimiento de la Virgen, el 8 de Septiembre, el mismo día que antiguamente hacía la fiesta la Cofradía ya desaparecida de Santa María . El prior y los mayordomos son renovados anualmente, siendo el prior el cofrade más antiguo que todavía no lo ha sido, y los mayordomos, aquellos cofrades que en el año han sido admitidos como tales, y en caso de no haberlos, aquellos que voluntariamente quieran serlo. Los oficios son nombrados el día del Capítulo, que generalmente se celebraba el día posterior a la fiesta. Ya en 1842, la fiesta se celebraba el segundo domingo de septiembre (posiblemente para no coincidir con las fiestas del Santo Cristo) y los costes de la misma se sufragaban mediante el escote de los cofrades. Además, la Cofradía se reunía todos los años el 15 de agosto para disponer la fiesta. En cuanto a los actos que tenían lugar en la fiesta, unos se han seguido realizando y otros se han perdido. De todos ellos se tiene constancia de unos cuantos. La Cofradía heredó de la desaparecida Cofradía de Na Sa de Novillas, la tradición de realizar la carrera pedestre llamada de “la Joya”, que conmemoraba el traslado de la Virgen de Novillas a Mallén por unos labradores y un sacerdote antes de ser saqueada esta villa por los sarracenos. Llamada así por el premio consistente en una joya, cuyo coste en 1843 era de 36 reales de vellón, la Cofradía fue la encargada de organizarla hasta que en 1931 deja de hacerlo y ya entonces el coste del premio era de 9 pesetas repartidas entre un primer y un segundo premio. Hoy en día la organiza el S.M.D. y se sigue haciendo como entonces el día del Puy, siendo muy prestigiosa a nivel nacional. Además de la Misa y el Rosario el día de la fiesta, donde se contrataba a los músicos de Mallén para tocar y cantar, se solía hacer una hoguera por la noche, amenizada en ocasiones por un dulzainero que tocaba la gaita. En alguna ocasión también se cantó la Aurora de madrugada. En 1861 acuerda la Cofradía junto con el Muy Ilustre. Ayto y el Reverendo Capítulo Ecco, llevar en rogativa la sagrada imagen de Na Sa de la ermita a la Iglesia y hacerle una novena, debido a la terrible sequía que estaba padeciendo la Villa. En 1862 y en 1864 la cofradía paga una novillada para los mozos de Mallén, hecho que no gustó mucho al obispo de Zaragoza cuando vino de visita pastoral a Mallén, exhortando a la Cofradía a que pusiera más empeño en los actos religiosos y no en los profanos. El 10 de Diciembre de 1865 se trasladó la imagen de Na Sa a la Iglesia y hasta el siguiente domingo todos los días se celebró Misa Mayor y novena en honor de Na Sa, con sermón el último día que volvía de nuevo a la ermita, en acción de gracias por haber librado al pueblo del terrible azote del cólera que en esos tiempos tuvo lugar. Ya a partir de 1900, la cofradía quedó encargada de custodiar una nueva imagen del Cristo Yacente, de su adorno y su limpieza. Así como de trasladarla de la ermita a la iglesia el Jueves Santo por la noche, para que al día siguiente acompañase a los demás pasos en la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo. Todos los años, el prior hace un regalo a la Virgen, y es el encargado de la limpieza de la ermita durante el período que ejerce como tal desde la desaparición de la figura del ermitaño. El día de la fiesta suele obsequiar a los demás cofrades con un ágape y costea las palomas que se reparten entre los mismos. En 1969 un cofrade regaló una imagen de la Virgen del Puy, la que hoy en día se venera en su baldaquino de la ermita, copia de la del Puy de Francia, ya que la que hasta entonces se veneraba era una madona con niño de tez blanca que puede verse a la derecha del altar. De la imagen anterior a ésta, no se sabe qué fue de ella , aunque sí se sabe que era también de tez morena, igual que la francesa, como puede verse en un limosnero de madera que se conserva de la primera mitad del s. XVIII y en el lienzo que representa el milagro. A diferencia de la francesa, manto y cuerpo son una sola pieza, mientras que la francesa es una imagen sentada sobre una cátedra con el niño sobre su regazo, detalles que son imposibles de apreciar en las dos , pues la del Puy francés también se encuentra cubierta con un manto en este caso de tela. La anterior imagen morena que desapareció, según el padre Faci era una estatua bulto, es decir, que había que cubrirla necesariamente por un manto pues carecía de cuerpo. La medalla de los cofrades es un óvalo en cuyo anverso está dibujada en relieve la imagen de Na Sa del Puy de Francia, y el reverso presenta el Santísimo Sacramento. El cordón de la que pende es bicolor, azul celeste y blanco, los colores de la Virgen.