En cuanto se refiere a la aparición de las cofradías de Jesús Nazareno en la provincia de Córdoba cronológicamente ocupa el primer lugar la de la capital, cuyos estatutos fueron aprobados en marzo de 1579 por el obispo baenense fray Martín de Córdoba y Mendoza.
Le sigue la de Cabra, creada en 1586, y cuyos estatutos fueron aprobados por el obispo en julio del año siguiente.
Y después de ella, la de Baena, cuyas constituciones serían aceptadas por el obispado el 29 de Abril de 1589, siendo por tanto la tercera en aparecer en la provincia y obispado de Córdoba.
La cofradía de Baena presenta una nota que la hace diferente a todas las demás, y es el carácter acentuadamente franciscano, hasta el punto de integrarse desde su origen en el movimiento terciario seglar, formando parte de la Archicofradía del Cordón de San Francisco.
En cuanto se refiere a la aparición de las cofradías de Jesús Nazareno
en la provincia de Córdoba cronológicamente ocupa el primer lugar la de
la capital, cuyos estatutos fueron aprobados en marzo de 1579 por el
obispo baenense fray Martín de Córdoba y Mendoza.
Le sigue la de Cabra, creada en 1586, y cuyos estatutos fueron aprobados por el obispo en julio del año siguiente.
Y después de ella, la de Baena, cuyas constituciones serían aceptadas
por el obispado el 29 de Abril de 1589, siendo por tanto la tercera en
aparecer en la provincia y obispado de Córdoba.
La cofradía de Baena presenta una nota que la hace diferente a todas
las demás, y es el carácter acentuadamente franciscano, hasta el punto
de integrarse desde su origen en el movimiento terciario seglar,
formando parte de la Archicofradía del Cordón de San Francisco.