La Semana Santa de Cuenca es una celebración de las más arraigadas en la ciudad. En un censo de unos 45.000 habitantes, podemos afirmar que más de 20.000 son nazarenos. Por su casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1996, discurren la mayor parte de sus desfiles; por sus empinadas cuestas y sus enigmáticas calles tiene lugar la Pasión, Muerte y Resurrección, en la Jerusalén conquense.
Desde 1565 del Cabildo de Nuestra Señora de la Soledad, es la promotora de la procesión del Santo Entierro del Viernes Santo. Constituido por "caballeros distinguidos de la ciudad y tenía como obligación sacar la procesión de la tarde del Viernes Santo con las imágenes de "Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad".
En el año 1616 se celebra la primera Procesión de "Camino del Calvario" de la madrugada del Viernes Santo.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII se establecieron ciertas medidas tendentes a clarificar la situación y actividades de las Cofradías y Hermandades existentes, tanto gremiales como penitenciales y procesionales, de forma que en 1777 mediante cédula real se prohíbe la presencia de disciplinantes y empalados en las procesiones de Semana Santa y en 1783 se suprimían las Hermandades que no pudieran demostrar su aprobación real y eclesiástica.
El siglo XIX en España, marcado por la renovación de las ideas del sector de la población, estuvo sujeto a importantes vicisitudes de tipo político, militar, religioso, económico y social, a los que lógicamente la situación de las cofradías no estuvo ajena y que les afectó desfavorablemente, desapareciendo algunas de ellas o quedando en situación precaria. De las diferentes cofradías penitenciales que existían en Cuenca a principios del siglo XIX, la más antigua era la de la Vera Cruz, que había sido fundada en 1527, bajo la advocación primigenia de Nuestra Señora de la Misericordia, mediante aprobación real de Carlos I, al amparo de los regidores de la ciudad y seguramente también del convento franciscano y cuya actividad entre otras era el entierro de los ajusticiados. En el archivo diocesano existe un libro de actas de dicha Hermandad que abarca de 1750 a 1810, momento que parece ser el final de su actividad.
Hasta 1901, la Semana Santa de Cuenca solo constaba de cuatro procesiones: La de "Paz y Caridad" del Jueves Santo; la del "Camino del Calvario" en la madrugada del Viernes Santo y la procesión que salía a las diez de la mañana con la imagen del Cristo de los Espejos (base de la procesión de en "El Calvario"). El Viernes Santo por la tarde tenía lugar la procesión del "Santo Entierro" después del Sermón de las Siete Palabras. En el año 1902 se firma la Concordia de la Procesión "En el Calvario" del mediodía del Viernes Santo.
En el año 1905 se crea la Procesión "del Silencio" del Miércoles Santo. En el año 1909 ya nos encontramos con la Procesión del Domingo de Ramos, pero es en el año 1952 cuando sale por primera vez la "Borriquilla".
En 1929 sale por primera vez en el Sábado Santo la Procesión de la Soledad de la ermita de San Antonio Abad con dirección a la de las Angustias y regreso por el mismo trayecto. Está integrada solamente por mujeres y solamente figura la imagen de la Santísima virgen de la Soledad. No se repetirá con posterioridad.
La celebración sufre las consecuencias de la Guerra Civil española, en el período bélico se destruye la inmensa mayoría de los pasos procesionales, así como enseres y, en algunos casos, la documentación de las hermandades.
En el año 1951, es el primer año que sale la Procesión del Perdón del Martes Santo en Cuenca. En el año 1952, salen por primera vez la Procesión del Domingo de Resurrección.
En el año 1956, sale por primera vez, el Sábado Santo, la "Procesión del Silencio-Penitencia", compuesta solo por mujeres y el paso pequeño de la Cruz Desnuda, y la "Dolorosa" de Mena, con un recorrido que, partiendo de la Catedral hasta la Puerta Valencia, por la Hoz del Huecar y hasta el portillo de las Casas Colgadas, para volver de nuevo a la Catedral. Esta procesión se mantuvo hasta el año 1960 pero solamente con el paso de la Cruz Desnuda. Posteriormente, se volvió a repetir la procesión en 1962, pero ya sin ningún paso. En otras ocasiones se habían celebrado procesiones de Penitencia con el rezo del Rosario partiendo de otras iglesias y ermitas hasta la de las angustias, pero sin acompañamiento de pasos, excepto la de 1929.
En el año 1996, sale por primera vez la Procesión del Lunes Santo con "La Vera Cruz", recuperando una tradición desaparecida en 1810. Se trata de la V.H. Penitencial del Santísimo Cristo de la Vera Cruz. Parece que la Vera Cruz surgió en el siglo XVI, habiendo constancia en el archivo diocesano de un documento de 1749 donde dice que "la Hermandad estaba situada en el convento de San Francisco, más o menos donde hoy se ubica la iglesia de San Esteban". La fiesta de la Vera Cruz es el 3 de mayo y por eso se salía en procesión desde el Convento de San Francisco con su imagen titular que era un Ecce-Homo, y se desplazaba hasta el Monte San Francisco, para luego retornar al convento. Esa noche se hacían en la ciudad doce hogueras, cuya tradición se ha mantenido hasta fechas recientes, aunque se va perdiendo.
Actualmente se realizan 9 procesiones. Hay procesiones todos los días desde el Domingo de Ramos, el Viernes Santo, con 3 procesiones de manera continuada la una a la otra, es el día grande de la ciudad. Procesiones de 6, 7 y 8 horas, en las que los nazarenos y público arropan a las imágenes en los recorridos por las calles.
Una de las procesiones más singulares es la de las Turbas Esta procesión tiene lugar en la madrugada del Viernes Santo. Se caracteriza por los Turbos, que son aquellos que van ataviados con túnicas de sus respectivas hermandades, y mediante el toque de sus tambores y clarines delante de la imagen de Jesús Nazareno de el Salvador, representa la burla que recibió Jesús Camino del Calvario. En su origen eran 24, 12 tambores y 12 clarines; y hoy en día, superan los 3.000. No se sabe de su origen exacto, pero si podemos afirmar que desde 1860 ya existen.
La Imaginería procesional conquense es eminentemente contemporánea. Esto es así porque durante la Guerra Civil se destruyó prácticamente todo lo que había, permaneciendo tan sólo alguna figura aislada.
En la Semana Santa de Cuenca, se portan los pasos al hombro. Mediante un sistema de subasta pública en la Junta General de las hermandades, se determina quiénes portarán el paso el día de la procesión. Normalmente, las hermandades, también reparten algún banzo de turno, por orden de antigüedad o sorteo en algunos casos, entre sus hermanos. A los encargados de portar el paso, se les denomina banceros.
En la cabecera de la procesión, figura principalmente el Guion, que ocupa el centro de la misma. Suele ir arropado por un par de estandartes, más pequeños que éste, o faroles, y en algunas ocasiones ambas cosas. Otras insignias normales son los hachones (nazarenos que portan este tipo de vela larga), que suelen ir detrás del paso. Los nazarenos que portan estas insignias, así como los hermanos mayores y, en algunos casos, el capataz de banceros, se distinguen de los demás por el uso de la capa. De manera casi invariable, es un derecho que se ejerce por subasta, incrementando de esta manera los ingresos de las cofradías.
En Cuenca no se puede concebir una Semana Santa sin una banda de cornetas o trompetas y tambores abriendo el desfile, sus sonidos, sus músicas son inherentes e inseparables a los desfiles procesionales. Por estas razones, la Junta de Cofradías de Cuenca siempre ha tenido un interés y una sensibilidad especial por estas bandas y siempre tuvo en sus deseos más anhelados poder contar con una banda propia, con una banda que perteneciera a la propia institución. Desde el año 2005, por fin, cuenta con una banda de trompetas y tambores propia, que vaya abriendo los desfiles procesionales. En la actualidad la banda cuenta con unos 40 componentes.
Cualquier calle de Cuenca, durante esos días, es vía nazarena. Basta con ver cómo inundan las túnicas los barrios de la ciudad, todas las arterias de la ciudad, durante las grandes tardes del Martes, Miércoles y Jueves Santo, o la mañana de gran día de la Pasión; cómo los madrugadores callejones cercanos al Salvador gotean capuces verdes, morados y negros antes de salir el sol del Viernes Santo; como juegan con el sol matutino, por toda la ciudad, los blancos hábitos que desfilan en ambos domingos; cómo disfruta el Puente de San Pablo con las sombras revestidas de negro que andan sobre sus maderas gozando con el viento de la sierra, cuando la tarde se desploma por la hoz de Huécar, en Lunes o en Viernes Santo.
[Javier Velázquez López]
La Semana Santa de Cuenca es una celebración de las más arraigadas en la ciudad. En un censo de unos 45.000 habitantes, podemos afirmar que más de 20.000 son nazarenos. Por su casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1996, discurren la mayor parte de sus desfiles; por sus empinadas cuestas y sus enigmáticas calles tiene lugar la Pasión, Muerte y Resurrección, en la Jerusalén c ...
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