Se trata de una de las Semanas Santas españolas de mayor importancia tanto por su excelente patrimonio escultórico, como también por poseer un estilo propio, el estilo tradicional, originario del siglo XVIII y que supone una forma única en España de celebrar la pasión, lo que la convierte en una semana santa especial en el panorama nacional.
En la actualidad son 15 las Cofradías murcianas que se encargan de sacar a la calle 94 tronos o pasos procesionales cada Semana Santa con sus respectivas Hermandades, y es que, en Murcia, como rasgo peculiar, cada paso procesional forma una Hermandad, constituida por los nazarenos penitentes y los estantes (los que portan el trono); ya que los 94 pasos son llevados a hombros. De esta manera, cada una de las 15 cofradías está constituida a su vez por diferentes hermandades, desde la única Hermandad de la Cofradía del Refugio (el Silencio), hasta las 14 hermandades de Los Coloraos (divididas entre sus dos procesiones, 11 el Miércoles Santo y 3 el Jueves Santo).
Las 4 cofradías más antiguas son consideradas el referente a seguir dentro del estilo tradicional murciano: son la Archicofradía de la Sangre (1411); conocida popularmente como los coloraos, el Santo Sepulcro (1570), Nuestro Padre Jesús Nazareno (1600); conocida popularmente como los moraos o los Salzillos, y Servitas (siglo XVII). Pero lo cierto es que hay que señalar a la Sangre y Jesús Nazareno como las más importantes, las que cuentan con mayor número de cofrades y las que conservan en todas sus dimensiones los elementos más señalados del estilo procesional murciano.
El estilo tradicional, es el más antiguo, hunde sus raíces en el siglo XVIII, caracterizado por la especial indumentaria de estantes (nazarenos que portan los pasos) y mayordomos (nazarenos que rigen la procesión). Ambos llevan un capuz (forma murciana de llamar al capirote) corto y romo que no tiene la forma cónica habitual del resto de España y que deja el rostro al descubierto, contando con unas cintas de seda a ambos lados que hoy tienen una función decorativa pero que en la antigüedad servían para ajustar el capuz bajo la barbilla. Además, los estantes llevan la túnica recogida en la cintura formando un buche (o "sená", como se dice en Murcia) que le deja la túnica ligeramente por debajo de la rodilla. Debajo de esa "faldilla" se llevan enaguas almidonadas que le dan vuelo a la túnica. Finalmente calzan esparteñas huertanas, cubriendo las piernas con medias de repizco, muchas de ellas bordadas. Mientras, los mayordomos se caracterizan por tener puntillas blancas de encaje en la bocamanga y cuello de la túnica, clara influencia barroca. Esta especial vestimenta, única en España, evidencia el origen huertano de los antiguos estantes, y el origen aristocrático de los antiguos mayordomos. Los nazarenos penitentes que desfilan delante de los pasos formando dos filas, llevan túnica hasta los pies, van sin puntillas, con la cara tapada y portan una o varias cruces, o un farol o cirio.
Las imágenes son conducidas en procesión sobre tronos de inspiración neobarroca, tallados en madera y dorados, más ricamente decorados que los castellanos pero más sencillos que los andaluces (los más antiguos conservados datan del siglo XIX), que son portados sobre los hombros de un número variable de nazarenos estantes, según el tamaño y peso del paso procesional, entre 16 y 40, ya que los tronos, de forma histórica, llevan tan sólo dos estantes en cada una de las varas del paso, además de aquellos que van en el propio trono o "tarima". Es distintivo de Murcia y del estilo tradicional la especial forma en la que son llevados, ya que no se marca el ritmo, a excepción de los que representan a Jesús Nazareno. De esta manera son portados con un andar peculiar, distinto al que se emplea en cualquier otro lugar de España, desacompasado, pero medido; sin vaivenes, pero ofreciendo la sensación de que las imágenes flotan.
Otro de sus rasgos es la entrega de caramelos, monas con huevo, o estampas procesionales al público, por parte de los nazarenos penitentes, los mayordomos y por algunos estantes y cuyo origen se remonta a las ofrendas penitenciales que los nazarenos realizaban para expiación de sus pecados, sobre todo en lo que se refiere a los penitentes. Sin embargo, para los estantes se cree que su origen está en que la mayoría procedían de la huerta que circunda la ciudad, y como pasaban muchas horas fuera de sus casas y eran gente de pocos recursos, traían consigo su comida o cena para reponer fuerzas, viandas que acabaron compartiendo con los espectadores, lo que constituye, en definitiva, una hermosa tradición, un signo del compartir entre cofrades y espectadores y una expresión de la generosidad de la tierra murciana.
Cuenta así mismo con un tipo de acompañamiento musical único, llamado la burla, y que suele ir tras los pasos que representan los momentos más trágicos de la pasión (Cristo flagelado o coronado de espinas, o caído en su camino al calvario). Los grupos de burla se componen de tambores destemplados y unas trompetas alargadas llamadas carros-bocina. Esta música, propia y única de la Semana Santa de Murcia, se cree originaria del siglo XVII.
Las Cofradías que siguen este estilo son: Amparo, Caridad, Esperanza, Perdón, Sangre, Jesús Nazareno, Misericordia, Servitas, Santo Sepulcro y Resucitado. Aunque cada una dispone a su vez de características propias ya que no todas siguen al cien por cien los parámetros descritos.
El estilo de silencio surgido en los años 1940, se caracteriza por la diferente indumentaria de los nazarenos estantes y de los mayordomos respecto a las cofradías de estilo tradicional. En este estilo la túnica de los nazarenos que portan los pasos y la de los mayordomos no se diferencia prácticamente de la de los nazarenos penitentes. Como llevan la cara tapada (y la túnica hasta los pies en el caso de los estantes), se alejan totalmente del modelo tradicional.
No se entregan caramelos al público por parte de ningún nazareno, que en la mayoría de los casos guardan voto de silencio durante todo el recorrido.
Todos los tronos marcan el paso, representen o no a Jesús con la cruz a cuestas.
Las procesiones que siguen a grandes rasgos este estilo son: Fe, Rescate, Salud, Refugio, Soledad y Yacente. Aunque también hay diferencias entre cada una de ellas, a veces importantes.
La Semana Santa de Murcia destaca por su excelente patrimonio escultórico; destacando las tallas de Francisco Salzillo (siglo XVIII), además de las de Diego de Ayala y Domingo Beltrán (siglo XVI), Nicolás de Bussy (siglo XVII), Antonio Dupar, Nicolás Salzillo y Roque López (siglo XVIII), y los contemporáneos Juan González Moreno, José Planes o José Hernández Navarro
La procesión más llamativa es la del Viernes Santo, que sale el Viernes Santo a las siete de la mañana con el primer rayo de sol. La de Los Salzillos, en la que salen más de cuatro mil nazarenos, entre penitentes, mayordomos, estantes, promesas y secciones de bocinas, que visten la túnica morada y portan verdaderas obras de arte realizadas por el escultor murciano del siglo XVIII Francisco Salzillo Alcaraz. En ella se puede ver desfilar los siguientes pasos: los pasos de La Cena, La Oración en el Huerto, El Prendimiento, Los Azotes, La Mujer Verónica, La Caída, Nuestro Padre Jesús Nazareno (este no es de Salzillo), San Juan o la Dolorosa.
La de mayor fervor es la Procesión del Silencio, del Jueves Santo, que parte desde la Iglesia de San Lorenzo y realiza el recorrido con las luces de la calle apagadas y en medio de un impresionante silencio por parte de los nazarenos y espectadores. Un silencio que se quiebra únicamente por el esporádico canto de corales, orfeones, auroras, saetas y tunas, en honor al Crucificado.
También de mucho fervor es la procesión de Nuestro Padre Jesús del Rescate, el Martes Santo. El cortejo se caracteriza por su sobriedad y austeridad. Con un estilo penitencial, destaca el riguroso orden y silencio de sus nazarenos y la ausencia de caramelos u otros objetos durante el recorrido procesional.
Sin duda, la procesión más pintoresca y popular es la de Los Coloraos, el Miércoles Santo. Con más de tres mil nazarenos, esta procesión tiene la peculiaridad de contar con una gran cantidad de niños que van en la cabeza del cortejo. Se caracteriza por la entrega de caramelos y obsequios, así como también habas tiernas y otros productos que delatan la vinculación de los huertanos a la archicofradía de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.
[Javier Velázquez López]
Se trata de una de las Semanas Santas españolas de mayor importancia tanto por su excelente patrimonio escultórico, como también por poseer un estilo propio, el estilo tradicional, originario del siglo XVIII y que supone una forma única en España de celebrar la pasión, lo que la convierte en una semana santa especial en el panorama nacional. En la actualidad son 15 las Cofradías murcianas ...
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