La Semana Santa de Málaga, posee una tradición ancestral que se remonta a la época de los Reyes Católicos. Tras la conquista de Málaga por los Reyes Católicos en 1487, se crearon las primeras cofradías y hermandades, al amparo de las órdenes religiosas recién establecidas en la ciudad.
En la primera mitad del siglo XVI ya existían en Málaga al menos cinco cofradías de Pasión: Vera-Cruz, Sangre, Ánimas de Ciegos, Monte Calvario y Soledad.
Las hermandades malagueñas tuvieron a lo largo de los siglos altibajos. Entre las fechas más relevantes están la guerra de la independencia y la desamortización de Mendizábal en las que se perdieron enseres y datos de la época. Las cofradías de aquella época eran bastante anárquicas e intermitentes en sus desfiles procesionales.
La crisis económica que se desata a principios del siglo XX en Málaga afectará también a las cofradías. La delicada situación económica, que no permite a un buen número de hermandades realizar su anual salida penitencial, será el origen de la fundación, en 1921, de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga. Será a partir de entonces cuando la Semana Santa de Malaga comience a adquirir un gran auge. Junto a la vuelta a la escena cofrade de hermandades en decadencia de siglos anteriores, se fundarán nuevas fraternidades y se contará con el estímulo que supone la promoción de cara al turismo.
Esta etapa de oro se truncará lamentablemente por motivos políticos y sociales. En 1931, recién estrenada la Segunda República, grupos incontrolados de anarquistas irrumpen en los templos de la ciudad y se dedican a la destrucción masiva de cuanto encuentran en los mismos. En 1936, la Guerra Civil trae una nueva ola de destrucción que acaba de nuevo con casi todo lo rescatado de los desmanes anteriores.
La Postguerra fue dura para todo el mundo, y por supuesto, para las cofradías. La recuperación patrimonial vendrá también influenciada por las circunstancias sociales y políticas de la contienda. Los vencedores, en un claro espíritu "nacional-católico", fomentarán dicha celebración como el triunfo sobre los enemigos de la fe católica, magnificando y politizando descaradamente en los primeros años algo tan del pueblo como son las procesiones. Como consecuencia de ello, la presencia de fuerzas militares se incrementará notablemente, aunque ya resultara importante en siglos anteriores. Por otro lado, las no siempre fluidas relaciones entre los cofrades y el clero harán que un decreto episcopal prohíba el montaje de tronos en los templos debido a las molestias que ocasiona en el culto religioso de esos días. Al no depender ahora de las medidas de ninguna puerta el tamaño puede crecer libremente. Los tronos de Málaga incrementan su tamaño y adquieren una de sus características más notables. Además, la buena salud que han venido gozando las corporaciones en el transcurso de los años, han hecho que desde entonces y hasta nuestros días se creen nuevas cofradías y un nuevo elemento que es la "casa hermandad". Se trata de edificaciones estables que sirven para albergar a los tronos sustituyendo a los tinglaos y dando además un espacio para guardar y mantener los enseres procesionales, así como para la celebración de reuniones de cofrades. Algunas de estas casas hermandades poseen incluso un museo que puede ser visitado en cualquier época del año.
La llegada de la democracia en los años 70 verá también cómo surgen jóvenes cofrades que zanjarán parte de las discusiones generacionales creando nuevas hermandades, con una visión de la Semana Santa diferente. Ahora lo importante no será tanto la suntuosidad de los desfiles procesionales, sino el poder salir de los templos en los que radica la cofradía en cuestión y en realizar estación de penitencia en la Catedral, algo que será permitido libremente a las cofradías malagueñas por parte del Obispado a partir de 1988.
Así en Málaga se ha logrado la convivencia de dos formas de procesionar en Semana Santa. Junto a la desarrollada en la postguerra (tronos de grandes dimensiones, suntuosidad y lujo en los cortejos procesionales) también se da el procesionismo desarrollado a partir de finales de los años 70 en las nuevas cofradías (espíritu penitencial más austero y concediéndose mayor importancia a la estación de penitencia)
En el plano escultórico, la ciudad de Málaga, tras su Reconquista por los Reyes Católicos, pasó a depender de Granada. En la época barroca (siglos XVII y XVIII), la exaltación religiosa postridentina y la consiguiente demanda de obras para las nuevas cofradías motivará que la influencia sea absoluta. Sólo la figura del insigne escultor Pedro de Mena y Medrano (1628-1688) bastará para cubrir con su quehacer toda su centuria y la siguiente. Ejecutaría un gran número de obras religiosas, algunas tan importantes como el célebre Cristo de la Buena Muerte, tristemente desaparecido, en los sucesos de 1931 y cuya calidad era tal, que aún hoy, el pueblo malagueño sigue llamando a la actual talla (magnífica escultura de Palma Burgos) como "el Cristo de Mena". Tras él, escultores de la talla de Fernando Ortiz nos dejarán obras como la de Ntro. Padre Jesús Orando en el Huerto y la Virgen de los Servitas, pero, sobre todo, asistiremos a un gran número de obras anónimas, sobre todo de dolorosas, de íntimo dolor y recogida actitud, generalmente con las manos unidas e implorantes y que constituirán el auténtico "estilo malagueño" en la imaginería.
Tras la Guerra Civil serán de nuevo artífices granadinos y malagueños los que reconstruirán lo perdido. Es la época de Francisco Palma Burgos, que, junto con el ya mencionado Cristo de la Buena Muerte, nos dejará obras de la talla del Cristo de la Humillación y del grupo escultórico de la Piedad.
Con la llegada de los años 60 nuevos aires surcan el panorama cofrade. El cambio de gustos estéticos hará que sea ahora la ciudad de Sevilla el lugar hacia el que los dirigentes de las cofradías pongan su mirada y así autores como Buiza Fernández, Castillo Lastrucci, Álvarez Duarte o Dubé de Luque sean los imagineros favoritos.
Desde las pequeñas andas sin apenas decoración que existieron desde el siglo XV hasta principios del XX hasta los monumentales tronos popularizados en los años que suceden a la Guerra Civil hay un abismo. El caso es que se ha quedado como paradigma de lo malagueño el trono de grandes dimensiones y peso, y que se construye básicamente en madera tallada y dorada, siendo su característica principal el juego de volúmenes que busca jugar con luces y sombras y ofrecer unos verdaderos "retablos andantes".
Túnicas bordadas de arriba a abajo para las imágenes de Cristo y sayas y, sobre todo, palios y mantos para la Virgen son las prendas más destacadas, confeccionadas casi siempre sobre un soporte de terciopelo y siendo los materiales más comúnmente utilizados los hilos de oro y plata, así como las sedas de colores. Todos estos elementos se disponen sobre unas estructuras en telas y cartones que les confieren volumen, adoptando formas generalmente inspiradas en motivos vegetales, y en donde el estilo barroco es, como siempre que hablamos de Semana Santa, el que domina sin ningún tipo de discusión. Es en los mantos donde la espectacularidad del bordado puede llamarnos más la atención, ya que estas piezas en Málaga pueden llegar a medir más de ocho metros de largo.
Cada año, la Semana de Pasión en Málaga pone en las calles un auténtico espectáculo perceptible por los cinco sentidos, sus tronos, portando a las imágenes que son mecidas durante todo el recorrido, miles de nazarenos y penitentes que van dando luz y color con sus cirios y vestimentas por el itinerario, marchas procesionales que llenan de la particular música de Semana Santa, aromas a incienso y a flores al paso de las procesiones y miles de personas que se agolpan por ver y aplaudir a sus cofradías favoritas.
La Semana Santa de Málaga será muy distinta para quien no la conoce y quedará sorprendido al comprobar que no se vive una Semana de Pasión con recogimiento y silencio. En Málaga se vive la Semana Santa con alegría, con bullicio, con vítores, con saetas espontáneas y aplausos al paso de las imágenes.
Enormes tronos que no salen de las iglesias pues no caben por sus puertas, auténticas capillas andantes de hasta más de 5.000 kilos mecidos por decenas de portadores. Desfiles militares que tocan marchas procesionales o cantan sus himnos durante el recorrido. Todo esto, sin que ello signifique falta de religiosidad, sino más bien es la particular forma en que los malagueños viven la fe y el sentimiento por su Semana Santa.
Las cofradías de la Semana Santa de Málaga parten desde sus casas hermandades o iglesias para realizar sus itinerarios, pero todas comparten un tramo de este itinerario llamado "recorrido oficial" el cual tiene una longitud de 807 metros. El recorrido oficial de las procesiones, comienza en la Alameda Principal, gira a la izquierda rodeando la estatua del Marqués de Larios, recorre toda la calle de Larios y un tramo de la calle Granada.
A lo largo del recorrido oficial se distribuyen tribunas y filas de sillas sumando más de 25.000 localidades.
Un momento importante en muchas de las procesiones de Málaga, son los "encierros". Tras el recorrido de las procesiones, llega el momento de guardar (encerrar) los tronos. El trono del Cristo espera en la puerta al de la Virgen y una vez allí se produce un encuentro frente a frente. A pesar del cansancio normal tras el recorrido, los portadores de los tronos comienzan a mecer o levantar los tronos a pulso al son del Himno Nacional, mientras cientos de seguidores y hermanos de la cofradía dan vítores y aplausos. Muchos son los encierros para no perderse, entre otros los de las cofradías de El Prendimiento, Gitanos, Rocío, Paloma o Esperanza.
Las procesiones de la Semana Santa de Málaga, están compuestas por un número de nazarenos o penitentes y los tronos en los que portan a las imágenes. Los nazarenos visten túnicas y capillos o capirotes, formando filas con velas iluminando a sus sagradas imágenes. Otros con distintos atributos propios de cada cofradía portan varas, estandartes, banderas, bocinas, etc. Los desfiles procesionales son abiertos por una Cruz Guía escoltados por faroles. Las procesiones de la Semana Santa, están divididas en secciones, cada una de las cuales dirigida por unos nazarenos encargados llamados mayordomos.
En una procesión tipo, encontraremos por tanto secciones de estandartes, en los que se representa pintado, el vía crucis, misterios del rosario o facetas de la vida de Jesús. Secciones de mazas, bocinas, báculos y otros llamados frente de procesión. Grupos de niños, futuros cofrades portan campanillas que agitan durante el recorrido. Luego una gran sección de dos largas filas de nazarenos alumbrando el cortejo con velas.
Entre dichas filas va un estandarte principal con el icono de la imagen que se procesiona. Podremos ver también una bandera plegada en forma de bacalao con la heráldica de la hermandad llamada Guion. A continuación, un nazareno porta el libro de los estatutos.
Precediendo al trono encontraremos una representación de autoridades ligadas a la cofradía, un grupo de acólitos divididos en dos, los ceriferarios que llevan los ciriales y los turiferarios que llevan los incensarios, estando a cargo de ellos el pertiguero. Acompañando al andar de los tronos van bandas de música o de cornetas y tambores ya sean civiles o militares.
Por último, encontraremos al trono en el que se porta la imagen de la cofradía. Los tronos están compuestos de una gran peana o cajillo de madera dorada o de orfebrería. Una mesa donde reposa la peana y unos travesales o varales en número de 6 a 8 con una longitud variable, sirviendo estos para transportar sobre el hombro los tronos durante el recorrido. Los grandes tronos de la Semana Santa de Málaga pueden sobrepasar las 5 toneladas de peso y ser portados por más de 260 personas.
Generalmente las procesiones de Semana Santa de cada cofradía poseen 2 tronos. Uno de Cristo que puede representar un crucificado, Nazareno o un misterio (escena de la pasión), siendo este el que aparece en primer lugar en el transcurso de la procesión de la cofradía. Tras cada Cristo acompaña en un segundo trono una imagen de una virgen que como símbolo de realeza se engalana con corona, manto, candelería, flores y bajo palio. Esta parte de la procesión, posee secciones similares a las del Cristo.
[Javier Velázquez López]
La Semana Santa de Málaga, posee una tradición ancestral que se remonta a la época de los Reyes Católicos. Tras la conquista de Málaga por los Reyes Católicos en 1487, se crearon las primeras cofradías y hermandades, al amparo de las órdenes religiosas recién establecidas en la ciudad. En la primera mitad del siglo XVI ya existían en Málaga al menos cinco cofradías de Pasión: Vera- ...
1948 | Pilar Millán-Astray y Terreros
1955 | José de Calasanz Zahonero de Robles y Díaz
1957 | José Utrera Molina
1958 | José Luis Moris Marrodán
1961 | Francisco Carrillo Rubio
1962 | José María Eguaras e Iriarte
1970 | José María Souvirón Huelín
1971 | Andrés Oliva García
1972 | Cayetano Utrera Ravassa
1973 | Licinio de la Fuente y de la Fuente
1974 | Ceferino Sánchez Calvo
1975 | José Atencia García
1976 | Francisco Fadón Huertas
1978 | Jesús Saborido Sánchez
1979 | Antonio Guerrero Burgos
1980 | Manuel Gaméz López
1981 | Sebastián Souvirón Utrera
1982 | José Luis Hurtado de Mendoza
1983 | Antonio Pérez de la Cruz Blanco
1984 | Manuel Porras Alcántara
1985 | María Victoria Atencia García
1986 | José María Martín Delgado
1987 | Antonio Manuel Garrido Moraga
1988 | Francisco José González Díaz
1989 | Luis Francisco Merino Bayona
1990 | José Luis Zurita Abril
1991 | Alberto Jiménez Herrera
1992 | Salvador Villalobos Gámez
1993 | Pedro Luis Gómez Carmona
1994 | Leopoldo García Sánchez
1995 | Gustavo Villapalos Salas
1996 | Carlos Javier Ruiz del Portal
1997 | Carlos Álvarez García
1998 | José Jiménez Guerrero
1999 | Federico Fernández Basurte
2000 | Jesús Castellanos Guerrero
2001 | Enrique Romero Fernández
2002 | Celia Villalobos Talero
2003 | Bernardo Pinazo Osuna
2004 | Alejo Jesús García Ortega
2005 | Manuel Molina Gálvez
2006 | Rodrigo Martín Martín-Estévez
2007 | Pedro Fernando Merino Mata
2008 | Francisco García Muñoz
2009 | Ana María Flores Guerrero
2010 | Agustín del Castillo Cambló
2011 | José Antonio Domínguez Bandera
2012 | María del Carmen Ledesma Albarrán
2013 | Rafael Pérez Pallarés
2014 | Félix Gutiérrez Moreno
2015 | Rafael de las Peñas Díaz
2016 | Antonio Guadamuro Domínguez
2017 | Francisco Javier Jurado Carmona
2018 | Santiago Souvirón Gross
2019 | Paloma Saborido Sánchez
2022 | Javier González de Lara Sarria
2023 | Francisco Luis Jiménez Valverde
2024 | Augusto Pansard Anaya
2025 | José Ferrary Ojeda
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