Semana Santa en Pizarra




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Esta Hermandad encuentra sus orígenes en los albores del Siglo XVI, cuando en la primitiva Iglesia de San Pedro Apóstol, construida antes de 1499 por Diego Romero, fundador del Lugar de la Pizarra, se comienza a dar culto a una imagen de Cristo Crucificado bajo la advocación de la Santa Vera+Cruz. Ya en el Siglo XVII, conocemos las primeras noticias de la Hermandad de las Benditas Ánimas del Purgatorio, que incorpora como titular a esta imagen de Crucificado, pasando a denominarse Santo Cristo de la Vera+Cruz y Ánimas, convirtiéndose pronto en una asociación de fieles de mayor pujanza y esplendor de la localidad, y de espíritu franciscano, tal como atestiguan los documentos antiguos y pagos de los Reales Subsidios. Se trataba de una Hermandad “de entierro”, que procuraba a sus hermanos, asistencia espiritual, cera, mortaja, oficio de sepultura y un número de misas, estipulada en sus Constituciones. Los Siglos XVII y XVIII, son ricos en documentación, conservándose gran número de testamentos en el Archivo Histórico Provincial, en los que se cita, como tal, a la Hermandad de Ánimas, siendo el primer documento, consultado al día de hoy, el testamento de Juan Vázquez Boza, fechado en 1671, amén de los textos anteriores que en sus mandas y legados dejan misas a las Benditas Ánimas, devoción que se encargó de mantener y propagar esta Hermandad. Labró capilla en la nueva Parroquia (edificio construido a principios del siglo XVII debido a un aumento de población y en el mismo emplazamiento que el templo primitivo), sin que sepamos aun la fecha exacta de su construcción, aunque no se conserva en la actualidad, sabemos que hacia el año 1870 se restaura. En ella tuvieron capilla de enterramiento la familia Navarro -ascendientes de San Rafael Arnaiz de Barón-, según testimonios del Cura de La Pizarra, D. Manuel Mª Arjona, tomado el día 13 de Noviembre de 1893 con motivo del Expediente para el Consejo de la Orden Militar de Calatrava de D. Fernando Barón y Cea-Bermúdez. A través del codicilo de Dª Isabel de Vergara, otorgado el 3 de Octubre de 1796, sabemos de la donación de un cuadro del Señor del Mayor Dolor, que tenía en su casa, para dicha capilla. Entre los testamentos de sus hermanos, cabe destacar por su importancia el de Francisco Alejandro de Rivas, otorgado el 26 de febrero de 1742, ante el Notario Público Manuel Sánchez, en el cual pide ser sepultado “en la Iglesia Parroquial de dicho lugar, en la sepultura que le fuere señalada y que vaya vestido con el santo hábito de Nuestro Padre San Francisco de Asís, que me haga entierro según costumbre con la cruz alta parroquial y que asista la cera de la Cofradía del Santísimo Sacramento y de las Benditas Ánimas, pagándoles su limosna…” Este hermano, amortajado con el hábito franciscano que durante siglos usó esta Hermandad como hábito de los penitentes, deja como heredera universal a su única hija, estableciendo que si falleciera siendo párvula, tal como sucedió, todo su patrimonio pasase a Hermandad, encontrándose entre ellos: la casa de domicilio en la Calle de Málaga, un Molino de “pan moler” en el Arroyo de Casarabonela, jurisdicción de la Villa de Casapalma y una barca “en el río Guadalhorce y camino real de Málaga en el vado que está junto al Molino que llama de Rodrigo Álvarez”, fundando una memoria de misas a las Benditas Ánimas de 13 misas (“de Santa Lucía en víspera de Navidad”) “en cada año perpetuamente por siempre jamás”. En el Catastro del Marqués de la Ensenada de La Pizarra (1753) y en el de Casapalma (1751), aparece la Hermandad de Ánimas de la Parroquial del Señor San Pedro de la Pizarra, respectivamente como propietaria de una casa en la Calle de Málaga y un Molino de “pan moler” en el Arroyo de Casarabonela. Estos bienes se perdieron en la desamortización de Godoy de 1798. La actual capilla votiva de la Calle Málaga, denominada popularmente “de la Cruz”, debe su origen a esta propiedad, y aunque de nueva fábrica aun se conserva en la actualidad, correspondiéndose su emplazamiento con la vivienda que se conoció como “la de las Ánimas”. Otro de los documentos, es el testamento de Micaela Ortíz, viuda de Bartolomé Sánchez Navarro que se otorgó el 19 de Abril de 1794 en el que pide ser amortajada con el hábito de San Francisco de Asís, sin capillo y enterrada en la Iglesia Parroquial de este lugar en la sepultura señalada, haciéndole entierro de parroquia, tres capas, misa de cuerpo presente, con acompañamiento del Estandarte, paño que cubre la caja de Ánimas, a la que se pagó lo que constaba en sus Constituciones, así como la asistencia de 12 cirios de esta Hermandad pagándoles su asistencia y consumo y a la del santo Rosario se le dio una libra de cera. Hay historiadores que afirman que esta Hermandad, al igual que sus homónimas de otras localidades, era la encargada de sufragar los gastos del sepelio de los más menesterosos del pueblo. Algo no descartable, puesto que de los distintos documentos conservados, se aprecia mucha influencia franciscana de labor social. La Imagen titular, el Santo Cristo de la Vera+Cruz y Ánimas, tenía los brazos articulados, y aunque no se tiene constancia de que procesionara como Crucificado, se sabe que lo hacía como Yacente, una vez finalizado el “Sermón de las 7 Palabras” (Descendimiento), procesionando en la tarde-noche del Viernes Santo. Esta ceremonia, era la continuación de la representación viviente de la Pasión, llamada también “pasos”, que dejó de celebrarse en el último tercio del siglo XIX, quedando hasta 1931, este largo ceremonial. Esta Hermandad, sufrió las consecuencias de la Guerra de la Independencia y los alborotos del Siglo XIX, perdiendo patrimonio y documentos. Ya a finales del Siglo XIX y hasta 1931, se encarga del culto, devoción y sostenimiento de la Patrona de la Villa: Ntra. Sra. de la Fuensanta, por carecer esta de Hermandad propia, a pesar de los intentos de su fundación, una vez que desaparecen sus mayordomías. En esta época la Hermandad de las Ánimas, se denominaba: Hermandad de la Fuensanta de las Ánimas, tal como desprende un boletín eclesiástico donde se le cita, con motivo del estipendio que se realizó al Obispado de Málaga, en 1903 y 1904. La década de los años 40, tras la Guerra Civil, después de la destrucción de la inmensa parte del patrimonio y el Sagrado Titular, traen consigo la fundación de las Hermandades (Señoras y Caballeros) propias de Ntra. Sra. de la Fuensanta, y la adquisición de una imagen seriada de Cristo Yacente, que realizó varias salidas procesionales. Hacia 1945, el párroco Dom Francisco de Asís Martínez Franco, prohíbe las procesiones de Semana Santa. No fue hasta 1966, cuando bajo la presidencia del nuevo Párroco D. José Melgar Gómez, se constituye la Junta de Gobierno de la Hermandad del Santo Entierro, procesionando de nuevo el Viernes Santo de 1970, sobre un trono realizado en Pizarra, por los Hermanos Espinosa, adaptando una peana neoclásica, adquirida en Écija en 1969. La Hermandad siguió su andadura hasta 1974, durante 20 años se procesiona el Santo Entierro, gracias a un grupo de vecinos, hasta su última reorganización en mayo de 1994, donde surge la corporación tal y como se le conoce, incorporando al Cortejo procesional la Imagen de Ntra. Sra. de las Penas, perteneciente a la Congregación de las Hermanas de la Cruz, donde recibe culto desde el 15 de octubre de 1955 y que, en 1994, gracias al beneplácito de Santa María de la Purísima de la Cruz, quien fuera la séptima Madre General de la Orden, es actualmente la Sagrada Titular de esta Hermandad. Comienza entonces una etapa de vinculación estrecha con la Compañía de la Cruz, nombrándose las Hermanas de la Cruz, Hermanas Mayores de Honor, con el visto bueno del Obispo de Málaga, Don Antonio Dorado Soto, con fecha de junio de 2006. En mayo de 2019, se presentan los actos y cultos extraordinarios con motivo del 25 aniversario de la última reorganización, siguiendo las directrices establecidas por la Delegación de Hermandades y Cofradías del Obispado de Málaga. Entre dichos actos, sobresale la recepción de una Santa reliquia del Lignum Crucis, que acompañada de su correspondiente “Carta de Auténtica”, fechada el 1 de octubre de 1799, y recibida por medio de una donación, procesionó de manera extraordinaria desde el Convento de la Hermanas de la Cruz hasta la Iglesia Parroquial, donde recibe veneración perpetua, la tarde del 7 de septiembre de 2019. En reconocimiento a su historia y devoción, actualmente ostenta los títulos de Muy Antigua y Venerable, aprobados por el Obispado de Málaga el 28 de julio de 2010. Así mismo, por acuerdo plenario del 17 de diciembre de 2010, la Corporación Municipal, aprueba conceder el título de Procesión Oficial de la Semana Santa de Pizarra. Esta Hermandad desde el año 2015, forma parte de la Confraternidad Nacional de Hermandades y Cofradías de la Vera Cruz, participando activamente de sus programaciones y contenidos. El 26 de abril de 2016, la Cadena Ser Málaga, hacía entrega del Galardón “Nazareno del Año 2015”, otorgado por la audiencia por las labores realizadas en materias de patrimonio y acción social.

CULTO EXTERNO
 

 Traslado de Nuestra Señora de las Penas
            | Miércoles Santo

 Traslado del Santísimo Cristo Yacente de la Paz y la Unidad
            | Viernes Santo

 Procesión del Santísimo Cristo Yacente de la Paz y la Unidad y Nuestra Señora de las Penas
            | Sábado Santo

 Procesión del Santísimo Cristo Resucitado
            | Domingo de Resurrección


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