Tras la Reconquista de Guadix, el 30 de diciembre de 1489 en el reparto de la ciudad, en 1490, los Reyes Católicos cederían unas casas extramuros, en el camino hacia Granada, a la Orden de Predicadores, que se instala y construye el Convento de Santo. Domingo. En el 17 de enero 1500, el Rey Fernando el Católico, ennoblece el mencionado convento concediéndole aguas y el título de Real. Conocido desde entonces como Convento de Santo Domingo el Real. Los Padres Dominicos fundan varias hermandades, entre ellas y la más importante y la primera que tiene Guadix según fuentes decimonónicas, es la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario.
Esta Cofradía tuvo gran devoción y arraigo en nuestra ciudad, como lo atestiguan los documentos que hacen referencia al pago de la primera capilla de Ntra. Sra. del Rosario mediante las limosnas de los hermanos, los miembros de las familias nobles que pertenecieron a ella y las partidas de defunción de la Parroquia de San Miguel, donde encontramos referencias al deseo de enterrarse en la capilla de la Virgen del Rosario, así como el ofrecimiento de misas y limosnas a la cofradía para el culto a la Señora.
A mediados del siglo XVII, en que se construye la nueva capilla gracias al patrocinio del obispo dominico fray Clemente Álvarez, concebida como una ambiciosa obra dotada de atrio (donde está ahora el Cristo de los Favores), capilla, camarín, cripta y sacristía. La decoración del camarín fue realizada a mediados del siglo XVIII, no conocemos al autor de las pinturas, pero la mayoría de ellas son donación del quinto conde de Alcudia y algunas también del prior de la comunidad. En ellas se representan los Santos más ilustres de la orden dominicana.
En 1702 fray Antonio Cedeño, prior del convento de Santo Domingo el Real, da a conocer los privilegios concedidos por los Papas a los cofrades inscritos en el libro de hermanos de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario. Durante el siglo XVIII, hay gran información acerca de memorias de censos, o crónicas que nos cuentan cómo se desarrollaban las procesiones de la Virgen cada primer y último domingo de octubre.
La desamortización supuso el cierre del convento de Santo Domingo El Real, aunque no afectó al templo, quedando como iglesia aneja a la cercana Parroquia de San Miguel, encargada de cuidar y mantener el culto.
La imagen de Nuestra Señora del Rosario procesionó cada primer y último Domingo de Octubre, hasta 1935, siendo destruida en 1936, junto a su gran patrimonio artístico. Solo se salvó, según las fuentes orales, el Niño Jesús.
Después de la Guerra Civil, la Parroquia, compra una modesta imagen en escayola procedente de Olot, siguiendo la devoción a la Señora en el antiguo templo parroquial hasta el 15 de agosto de 1955, cuando cambiaría su sede al templo de Santo Domingo.
Casi 80 años después de la destrucción de su imagen, en 2018, la hermandad Sacramental de San Miguel, que venía celebrando culto y fomentando la devoción a Nuestra Señora, adquiere la nueva talla, obra del malagueño Alejandro López, a la que une el antiguo Niño Jesús: la nueva Madre para el Hijo que estaba huérfano, volviendo en sus brazos a la Iglesia de la que fue la devoción más importante, para alegría de sus devotos. La bendición tuvo lugar el 17 de noviembre del mismo año, por el ilustrísimo Señor don José Francisco Serrano Granados, en ese momento, Administrador Diocesano, por Sede Vacante, y amadrinó el acto la Archicofradía del Santísimo Rosario de Granada, volviendo a procesionar por las calles de su barrio el 26 de octubre de 2019.
No se ha tratado de hacer una imagen más, sino que la imagen es el signo visible de un compromiso: Hacer amar y conocer a Jesús a través del santo rosario.