En el año de 1734 se organiza en la Parroquia de san Bartolomé una congregación rosariana en torno a la imagen de Nuestra Señora de los Dolores de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que en 1739 se agrega a la Orden de los Siervos de María;
mediante esta Carta de filiación el grupo debe admitir también a varones.
En 1770 dentro de la congregación servita surge el deseo de transformarse en Orden Tercera a lo que una parte importante de sus hermanos, sobre todo
hermanas, se niega, confirmándose la escisión en 1779 al redactarse nuevos estatutos.
Los hermanos pertenecientes al orden tercero son obligados por el Consejo de Castilla a trasladarse al templo del Salvador. El
establecimiento en ese templo se autorizó por el vicario de la Diócesis el 12
de Junio de 1783.
En los años
de la posguerra se iniciará un período decadencia, provocada por la crisis
social y poblacional de Carmona. Un pequeño grupo de fieles y hermanos de
promesa seguirán dando culto a la Imagen de la Virgen Dolorosa y promoviendo la
devoción de la corona dolorosa y el septenario de dolores.
En la década
de los años setenta y ochenta se inicia un lento resurgir de la Orden Tercera,
retomándose la salida procesional del Viernes de Dolores, y abandonando su día
tradicional que era el Domingo de Ramos. En l983 se incorporan a la Orden de
los Siervos de María mediante la Promesa un grupo de veinte personas, este acto reconocido y avalado por los
Religiosos Servitas servirá para la continuidad de la Fraternidad Servita de
Carmona, cuyo carácter como Orden Seglar le será confirmada nuevamente por el
Prior General de la Orden el 31 de Mayo de 2000, adoptándose a partir de ese
momento la Regla de Vida aprobada por la Santa Sede en 1995 y reconocimiento
diocesano de su nuevo estatus jurídico en 2012.